Suelta el Control
- 30 ene
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¿Eres una persona controladora?
Una persona controladora sufre un gasto emocional muy grande, nos volvemos rígidos, agresivos, intolerantes, manipuladores y muy exigentes, tanto con nosotros mismos, como con los demás. Nos han enseñado a poseer, controlar, preocuparnos, a privar de libertad. Ayudamos a los demás creyendo que les hacemos un favor, limitando su libertad y poder, poniendo en riesgo nuestras relaciones al querer “lo mejor para ellos”.
Con estas causas y síntomas lo puedes saber:
Te preocupas demasiado y constantemente.
Juzgas y observas tu relación con los demás
Asumiste responsabilidades desde muy temprana edad.
Temes cometer errores y ser juzgada
Eres muy disciplinada, sin dejar tiempo al placer.
Haces siempre lo que los demás esperan de ti y no lo que deseas.
Dudas de tus propias capacidades
No dejas que se desborde ninguna emoción
Tienes aires de arrogancia y superioridad
Quieres siempre ser el mejor
Sueles tener actitudes inflexibles
El apego es la principal causa de sufrimiento del ser humano, debemos aprender a fluir y soltar.
Dar espacio, confianza y oportunidad a los demás.
Escuchar y abrir la mente
Reconocer actos inflexibles
Aceptar lo que no podemos controlar
Conocernos mejor y festejar nuestros logros
Ser espontáneos y apreciar lo desconocido

TIPS
Utiliza solo palabras felices
Prueba algo nuevo cada día hablar con extraños, comer en nuevos lugares, tomar diferentes rutas
Enséñale algo nuevo a una persona
Has algo que te apasiona una hora al día
Trata amablemente a las personas
Aprende a ver lo positivo de cada situación
Libérate de algo que ya no utilices cada día
Enfrenta un miedo



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